Sal para curar las heridas, sobre la última película de William Vega

Sal

“No conoces las distancias y te atreves a medirlas”

Lunes, función de 4:00 p.m., Teatro Embajador, Cine Colombia, siete personas en la sala dispuestas a ver una película que promete en su cartel desierto, motocicleta, un camino incierto y un hombre con un rostro por descubrir. En la entrada de la sala no se encontraba el cartel de Sal sino de Ready player one, la última entrega de Spilberg, una confusión inicial un tanto irrespetuosa con la película y sus espectadores, la primera de varias fallas en la proyección.

Amalia la secretaria Verano 1993 (a pesar de sus fallas de subtitulación) se impusieron como las películas más atractivas de los próximos estrenos. El cortometraje nacional brilló por su ausencia. La pantalla se recogió ligeramente en medio de la sala oscura para ajustarse al formato 2.35 de la reciente película de William Vega (director de La sirga, 2012), producida por Contravía Films, una casa de producción caleña que se suma a los valientes realizadores de cine colombiano de esta última época, en coproducción con Ciné-Sud Promotion.

El universo de la película es sobrecogedor, la promesa del desierto manifiesta en el cartel se cumple con la cabalidad de una fotografía no solo hermosa sino acertada, que galantea con el lenguaje cinematográfico a la par que con la técnica de una luz compleja. Vale la pena resaltar el trabajo de David Gallego como director de fotografía, quien ha forjado una experiencia notable en películas como El abrazo de la serpiente (2015), Siete cabezas (2017) y la esperada Pájaros de verano (2018). El desierto en este formato amplio propio de las películas del oeste, se muestra como un lugar abrasador  que condiciona la vida de los personajes, que se impone por su exuberancia pero que resulta claustrofóbico, a fuerza de acaparar los destinos de los personajes. Un bello espacio del que urge huir para no oxidarse como todo lo que habita allí.

El óxido es otro elemento visual y narrativo que permea la experiencia de la película, se encuentra en todo lo que no es nativo del desierto como una adaptación forzosa a la hostilidad del lugar. Lo que se queda se oxida y es tal vez por esta razón que entre sus personajes hay una necesidad de salir y en otros una aceptación del óxido en sí mismos. La factura lograda en el arte de la película también es un elemento destacable, bajo la dirección de Marcela Gómez Montoya (Gente de bien, La tierra y la sombra, La defensa del dragón, entre muchas otras), cada elemento del universo resulta de una pertinencia precisa, nada sobra ni parece puesto, todo pertenece a la cotidianidad insólita de tres personajes que viven en el desierto.

Y vivir en el desierto es tal vez el encuentro con las emociones más profundas de la película, habitar la aridez resulta una condición para germinar una sabiduría profunda o una alienación absoluta de los deseos propios. En la película se muestra más lo primero que lo segundo, el protagonista viaja con un deseo desesperado de conocer a su papá y en ese periplo el desierto lo obliga a parar, a pensar, a confrontarse. El desenfado se convierte, gracias a los seres oxidados del desierto, en preguntas, en nuevas sensaciones. Sin las pretensiones de los libros de Carlos Castaneda, se podría decir que Sal  es un encuentro con sabidurías ancestrales, primitivas. Curarse las heridas con sal y comer cactus para sobrevivir: dos hechos que cada espectador puede interpretar a su gusto y según sus preferencias poéticas. En esta construcción del espacio, de la relación del ser humano con la naturaleza, se encuentran Sal La sirga, como apuestas  reconocibles de lo que empieza a ser la obra de William Vega.

El universo de la película está cimentado en hechos que abren la puerta a la sensibilidad desnuda de lo que son, por ejemplo, el mar que alguna vez llenó el desierto o el desierto que alguna vez fue mar, la inmensidad de la aridez y la inmensidad de la humedad, condiciones poéticas de la existencia. En este sentido, vale la pena destacar que el guion tiene una belleza potente, que no pretende la poesía sino la vida misma, profunda en su hostilidad o su sencillez. La promesa de aventura que expresa el cartel se cumple en esta experiencia sensible del desierto como lo desconocido que resulta fascinante pero sobrecogedor.

Algunos fragmentos de los diálogos se dicen en chino, son extraños pero bellos. Lamentablemente, los subtítulos quedaban cortados en la pantalla, lo que obligaba a reconstruir algunas palabras en la imaginación, otra triste falla en la proyección. Así como las terriblemente oscuras escenas de noche, que se intuyen impuestas a la película, a fuerza de un proyector que no era el adecuado.

A pesar de todo, la película ofrece un universo estético  fascinante, unos personajes que revelan mucho de sí mismos sin descubrirse por completo el rostro y una historia que lamentablemente no llega a conmover o a impactar de la manera en que merece, pues el motivo del protagonista no termina de consolidarse para el espectador, lo que dificulta la empatía. Esta en cambio, se despierta mucho más fácil con los personajes secundarios, que tienen una motivación más clara: sobrevivir.

Tal vez esta dificultad en la empatía, que es imposible determinar del todo, explica el grito de una de las siete espectadoras al salir de la sala: “Me siento robada, qué película tan mala”, mientras yo seguía un poco untada de óxido, de arena y de sal.

 

 

 

Publicado por Philiangelus

Me invade una sensibilidad torpe e imponente. Siento que todas las raíces me pertenecen, pero no dejo de sentirme extranjera. Por eso sigo buscando: el extravío es mi hoja de ruta. Como lema: amar profundamente, recordando que en la vida, como en la música, cada segundo cuenta, así solo se perciba silencio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: